FRASE DEL DÍA


“Los años pueden arrugar la piel, pero cuando se renuncia al entusiasmo le salen arrugas al alma”
(Samuel Ullman)

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BIBLIOGRAFÍA 7.GEMA BEZARES AGUILAR


Carretero, Y., Pajares, P., Corral, C.: Cuidados de enfermería en el paciente terminal. Valentín V y cols: Oncología en atención primaria. Madrid, 2003: p.585-597.
He escogido este libro por su clara sencillez a la hora de trabajar la inmovilidad en las personas mayores.
La inactividad y la inmovilidad son problemas comunes dentro de la población anciana. El envejecimiento conlleva ciertos cambios fisiológicos, psicológicos y socioeconómicos que pueden inducir a una cierta limitación de la movilidad. Si a esto le sumamos que, aun- que no debemos de identificar “paciente terminal” con “paciente encamado”, la debilidad es uno de los síntomas que aumenta a medida que evoluciona la enfermedad oncológica y es frecuente que el paciente anciano con cáncer presente deterioro de la movilidad y que en consecuencia necesite ayuda para la movilización. Los cuidados de enfermería dependerán del grado de inmovilidad que presente el paciente y su objetivo fundamental será la adaptación del enfermo a la situación para prevenir las complicaciones de la inmovilidad como son las úlceras por presión.
Cuidados de enfermería

Si puede moverse por sí solo, habrá que animarle a salir, a que pasee por la casa, etc.
Si debido a la debilidad no puede moverse por sí solo, le proporcionaremos medidas de apoyo para poder movilizarse (silla de ruedas, andador, etc) y si necesita ayuda de una segunda persona se le proporcionará con suavidad, despacio, trasmitiendo firmeza y seguridad.
Si el paciente está inmovilizado:
Buscaremos la posición más adecuada para el enfermo.
Realizaremos los cambios posturales pertinentes. Si lo tolera, realizaremos movilizaciones pasivas.
Dejaremos sus objetos personales a mano.
No nos implicaremos más allá de donde el paciente no llegue, intentando potenciar aquellas actividades que todavía sea capaz de realizar para disminuir el sentimiento de inutilidad.
Valoraremos continuamente el estado de la piel y pondremos en marcha todas las medidas de prevención necesarias para evitar la aparición de úlceras por presión.

BIBLIOGRAFIA 6. GEMA BEZARES AGUILAR


Torres R, Nieto M.patologia. En: Tratado de Geriatría para residentes. España: Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. 2007. P. 211-217.
He escogido esta bibliografía porque una perspectiva bio-psico-social teniendo como objetivo principal mejorar la calidad de vida y disminuir la morbimortalidad en el adulto mayor.

PATOLOGIA EN EL ANCIANO
Al hablar de personas mayores, tan importante como conocer las principales patologías es saber que éstas, en multitud de ocasiones, se desarrollan de forma crónica y solapada, es decir, asociadas unas a otras originando la pluripatología, lo que dificulta enormemente el abordaje a los profesionales no especializados. Además, resulta difícil abordar este capítulo sin profundizar en los llamados síndromes geriátricos, que son síntomas frecuentes originados por distintas patologías y por circunstancias propias del envejecimiento, y que en sí mismos constituyen una entidad compleja, multifactorial y que inciden directamente en la calidad de vida del anciano. En casi todos ellos el farmacéutico tiene un importante papel tanto en la prevención como en el trata- miento.
Se calcula que el 80% de las personas mayores padecen alguna enfermedad crónica como diabetes, hipertensión, artrosis, insuficiencia cardiaca... siendo las principales causas de hospitalización en las personas mayores los accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardiaca, enfermedades respiratorias agudas y crónicas, fracturas principalmente de cadera y enfermedades neoplásicas.
Aproximadamente, el 36% tienen más de tres enfermedades crónicas, lo que hace emplear un alto número de medicamentos durante largos periodos de tiempo. Este hecho tiene implicaciones importantes en la aparición de reacciones adversas a medicamentos y de interacciones. Así mismo dificulta el cumplimiento de la terapia farmacológica.
A parte de estos diagnósticos principales, durante la hospitalización, tanto la enfermedad que motiva el ingreso como la propia hospitalización pueden presentar complicaciones, que pueden ser causas de invalidez o de aumento del grado de dependencia, es decir la propia hospitalización es un factor de riesgo para las personas mayores, sobre todo si los profesionales que le atienden no conocen el organismo anciano y sus características. Las principales complicaciones son la inmovilización, pudiendo dar lugar a:
Úlceras por presión, contracturas articulares, enfermedad tromboembólica, pérdida de fuerza muscular, Hipotensión ortostática, descalcificación ósea, confusión mental, desnutrición y deshidratación (favorece la aparición de úlceras por presión, afecta al estado inmunitario),caídas, Incontinencia urinaria y fecal, estreñimiento, reacciones adversas a medicamentos, deterioro funcional, psíquica y/o social, que da lugar a incapacidad y dependencia.


BIBLIOGRAFIA 5. GEMA BEZARES AGUILAR



Kameyama Fernández L.Valoración geriátrica integral.el residente.2010; Vol. 5 Número 2.p 55-65.URL disponible en:www.medigraphic.org.mx
 He escogido esta bibliografía por el interés que tiene para todo el profesional de enfermería sobre el paciente adulto, para determinar procesos reales como potenciales.
VALORACIÓN GERIÁTRICA INTEGRAL
El término valoración geriátrica es usado generalmente para describir un abordaje clínico del paciente adulto mayor, que va más allá de la historia y exploración médica. Es la herramienta principal de trabajo del geriatra y su finalidad es facilitar el abordaje del paciente adulto mayor y el paciente geriátrico. Puede darse en diferentes escenarios o modelos de cuidados, pero la característica unificadora de todas las valoraciones geriátricas es el abordaje clínico con un modelo biopsicosocial. Esta valoración comprende un proceso dinámico y estructurado que permite detectar y cuantificar los problemas, necesidades y capacidades del anciano en las esferas clínica, funcional, mental y social, identificando síndromes geriátricos para elaborar una intervención o tratamiento interdisciplinario racional y adecuado a las necesidades del adulto mayor, así como un seguimiento a largo plazo con el fin de lograr un mayor grado de independencia.La valoración geriátrica global (VGG) plantea unos objetivos mediante el estudio de unas áreas específicas:
  • Identificar la población anciana de riesgo

  • Medicina preventiva sobre dicha población

  • Sensibilidad diagnóstica en las áreas de deficiencia
  • 
Optimizar la eficiencia en el tratamiento

  • Fomentar la independencia
  • 
Ubicar al paciente en el contexto médico-social más favorable
  • Documentar la historia clínica

Las áreas que abarca la Valoración Global del Anciano (VGG), son las siguientes:
Área Biomédica. Se valorarán especialmente los problemas médicos que plan- tee el paciente, así como los cambios fisiológicos específicos que se plantean a edades avanzadas. También se considerarán las características formas especiales de manifestarse las enfermedades en el anciano, a diferencia del sujeto adulto que se encuentra en la madurez. También se considerarán los efectos de los fármacos.
en esta población, que se ven condicionados por la edad, sin olvidar que frecuentemente estamos hablando de una población polimedicada.
Área funcional. Se valora la capacidad de realizar actividades básicas e instrumentales en su vida diaria.
Área mental. Valorando fundamentalmente su función afectiva y cognitiva.
Área Social. Se valoran los recursos y las necesidades sociales, así como la situación económica, la vivienda y el acceso a servicios sanitarios.
Los beneficios obtenidos como resultado de la utilización de la Evaluación Geriátrica, son los siguientes:
Mayor precisión diagnóstica. 
Disminuye el número de hospitalizaciones por procesos agudos. 
Reduce el número de ancianos institucionalizados. 
Mejora las decisiones sobre la ubicación óptima del paciente. 
Mejora el estado funcional.
Mejora la situación cognitiva y afectiva. 
Disminuye el número de prescripciones medicamentosas y de reacciones adversas. 
Disminución del coste asistencial. Aumento de la supervivencia.
Como contrapartida, se incrementa la utilización de servicios de atención domiciliaria. Existen modificaciones en la farmacocinetica y las reacciones adversas a los medicamentos pueden ser mas frecuentes en la edad geriátrica
Como síndromes geriátricos específicos se incluyen: Deterioro intelectual: Delirio, depresión y demencia Incontinencia urinaria
Inestabilidad y caídas, alteración de la movilidad, malnutrición, 
ulceras por presión. Es necesario conocer que en muchas ocasiones distintas enfermedades se pueden presentar de forma atípica en los ancianos
DERIVACIÓN/INTERCONSULTA
Se realizará cuando se necesiten recursos médicos (diagnósticos o terapéuticos) y sociales que no puedan ser manejados o utilizados en el contexto de la Atención Primaria. Estará en función de las circunstancias de cada caso. Los criterios de derivación ante los problemas más habituales se describen en la Guía
TRATAMIENTO
El tratamiento del Anciano Frágil es pluridisciplinar. Se tendrán que movilizar recursos médicos y sociales, así como facilitar a la persona de edad de un adecuado soporte afectivo y emocional. De nada sirve un excelente diagnóstico y un acertado tratamiento médico si luego, por ejemplo, el paciente no disfruta de una capacidad funcional adecuada, vive en soledad y no se toma la medicación.



BIBLIOGRAFIA 4.GEMA BEZARES AGUILAR




González Montalvo JI. Principios básicos de la valoración geriátrica integral. En: Valoración Geriátrica Integral. Barcelona: Glosa Ediciones; 2001. p. 15-27.
Me ha gustado mucho este documento porque es una guía de consulta rápida, fácil de entender y de vital importancia.

ANCIANO SANO, ANCIANO ENFERMO, ANCIANO FRÁGIL

En geriatría, un elemento fundamental de la atención a los adultos mayores es el equipo interdisciplinario. Éste puede involucrar a varios expertos en diferentes profesiones, habitualmente un geriatra, una enfermera especialista y una trabajadora social, así como un número variable de otros profesionales: fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, nutrióloga, psicólogo, audiólogo, odontólogo, etc. Las diferentes disciplinas comparten la responsabilidad de hacer una evaluación, discutir y desarrollar un plan terapéutico único para un paciente, lo que resulta muy útil en pacientes frágiles y complejos.
La capacidad de un adulto mayor para mantenerse independiente tiene una influencia enorme en la percepción de calidad de vida. El envejecimiento se asocia con un deterioro gradual y pérdida funcional. Si el adulto mayor es frágil o no es capaz de permanecer en casa depende más de la disponibilidad del apoyo y el grado de limitación funcional que de las condiciones médicas actuales que pueda tener. Al evaluar el estado funcional, médico y social del paciente, se trata de identificar la necesidad de los cuidados con el objetivo de maximizar la capacidad del adulto mayor para permanecer tan independiente como sea posible.
El anciano sano es aquel que no presenta ninguna patología, alteración funcional, psíquica o problemas sociales.
El anciano enfermo es aquel que padece una enfermedad ya sea aguda o crónica sin problemática funcional, mental o social y no cumple criterios de anciano de alto riesgo o anciano frágil.
El anciano frágil es aquél que presenta uno o más de los siguientes factores: Mayor de 80 años.
Vive solo. 
Pérdida reciente de su pareja (menos de 1 año). Patología crónica invalidante, fundamentalmente: ACV, cardiopatía isquémica, enfermedad de Parkinson, O.C.F.A., Artrosis o enfermedad osteoarticular avanzada y déficit auditivo o visual importantes. Caídas.
Polifarmacia.
Ingreso hospitalario en el último año. 
Demencia u otro deterioro cognitivo o depresión. Deficiencia económica. 
Insuficiente soporte social.


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