FRASE DEL DÍA


“Los años pueden arrugar la piel, pero cuando se renuncia al entusiasmo le salen arrugas al alma”
(Samuel Ullman)

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BIBLIOGRAFIA ABM


BIBLIOGRAFIA 7.            

 

SÍNDROME DE INMOVILIDAD

                                  

Romero Aparicio C, Imelda Orozco González C, Millán Mendoza G. Síndrome de inmovilidad.  En: Rodríguez García R, Lazcano Botello G. Práctica de la Geriatría. Mexico: McGraw Hill Interamericana S.A.: 2007.p. 154-164. 

 

He seleccionado este libro, porque aborda el síndrome de inmovilidad de una manera sencilla, y estructurada. En él se trata tanto la epidemiología, etiología, consecuencias de la inmovilidad, tratamiento, y prevención.

 

La inmovilidad es uno de los grandes problemas del envejecimiento. La disminución de las actividades y de la funcionalidad es un indicador del estado de salud y un factor pronostico.

Hay que tener claro que la inmovilidad no es una característica del envejecimiento. Si bien los ancianos son más propensos a las complicaciones del reposo en cama. Entraña un mayor riesgo para los ancianos, convirtiéndose en una amenaza para la salud y la vida ya que hay más predisposición a caídas, trombosis, deprivación sensorial, osteoporosis y formación de escaras. De aquí la importancia de la prevención del síndrome de inmovilidad.

La definición de Síndrome de inmovilidad consiste en el descenso de la capacidad para desempeñar las actividades de la vida diaria por deterioro de funciones motoras. Se caracteriza por reducción de la tolerancia a la capacidad física, debilidad muscular progresiva y en casos graves perdida de los automatismos y reflejos posturales necesarios para la deambulación.

Podemos distinguir dos tipos de inmovilidad:

  1. Inmovilidad relativa: aquella en la que el adulto mayor lleva una vida sedentaria pero es capaz de  movilizarse con menor o mayor independencia. Su riesgo es el encamamiento.
  2. Inmovilidad absoluta: implica el encamamiento crónico y está muy limitada de la variabilidad postural. Es un factor de riesgo de  institucionalización, de morbimortalidad y aparición del síndrome del cuidador. 

Es necesario tener en cuenta que la inmovilidad puede darse en cualquier ámbito: vivienda, institución, sala de urgencias, hospitales, etc. Y es por ello que se debe fomentar la movilización activa o pasiva del paciente tanto en profesionales como en familiares y cuidadores. De aquí la importancia de la atención domiciliaria, para poder realizar una correcta valoración integral del paciente y de su entorno, así como para poder enseñar a los cuidadores las técnicas de movilización y que puedan realizar un mejor manejo de la situación.

Entre las causas que favorecen la aparición del síndrome de inmovilidad  podemos encontrar las siguientes:

  1. individuos con ansiedad que muestran afecciones psicosomáticas que generan disminución en la actividad.
  2. la jubilación, que puede ocasionar depresión.
  3. la familia, bien por que tiende al abandono  o a la sobreprotección del adulto mayor.

 

Las enfermedades tienen un papel importante, como causas desencadenantes, cabe destacar que no solo las enfermedades crónicas si no, también las agudas. También la yatrogenia, los fármacos, las hospitalizaciones repetidas, y la actitud del equipo de salud, por desconocimiento de las consecuencias de la inmovilidad o por escasos recursos humanos.

En cuanto a la prevención, en primer lugar debe tratarse de corregir la causa que origino la inmovilidad. Y recomendar el ejercicio físico, tanto para prevenir la aparición de la inmovilidad como cuando una vez instaurada para preservar la movilidad articular y evitar la sarcopenia, en este caso seria recomendable la realización de ejercicios pasivos en las extremidades,  incluyendo, cuando sea posible, la realización de ejercicios isotónicos y contracciones isométricas de los músculos. Las articulaciones deben mantenerse en posición neutral para prevenir contracturas y rigidez.

Es necesario adoptar medidas para prevenir la aparición de úlceras por presión; entre estar medidas están la protección de las prominencias óseas y los cambios posturales cada 2 horas. Así como corregir la incontinencia urinaria y la fecal.

Para evitar la estasis venosa es útil realizar ejercicios de dorsiflexión plantar para mejorar el retorno venosos, así como usar medias o vendajes elásticos.

Las medidas preventivas para las vías respiratorias irán encaminadas a evitar la retención de secreciones y formación de procesos neumónicos, utilizando drenajes posturales, manteniendo un adecuado nivel de hidratación, y ejercicios fisiorespiratorios.

 

Para proteger las vías urinarias, se recomienda mantener al anciano bien hidratado, para prevenir la aparición de cálculos urinarios.

En cuanto al sistema digestivo y nutricional es importante proporcionar una alimentación con la cantidad de calorías y proteínas adecuadas. Es importante cuidar la presentación de los alimentos, procurar un buen aporte de fibra que nos ayude a prevenir el estreñimiento.

Se recomienda la ambulación precoz, si es necesario con ayudas técnicas  intentando que sea  temporal. Y realizar los cambios necesarios en el hogar del anciano para que recupere su independencia y realice sus actividades con más seguridad, que sería el objetivo de toda intervención en el síndrome de inmovilidad, además de que el anciano se integre de nuevo, y con seguridad, en su vida social y familiar conservando su autonomía y su capacidad funcional.

 

Adela Blázquez

Bibliografía ABM


BIBLIOGRAFÍA 6. (6/11/2012).

DEPENDENCIA FUNCIONAL Y ENFERMEDADES CRÓNICAS EN ANCIANOS.

Barrantes-Monge M., García-Mayo E.J., Gutiérrez-Robledo L.M., Miguel-Jaimes A. Dependencia funcional y enfermedades crónicas en ancianos mexicanos. Salud pública Méx [revista en Internet]. [citado 2012 Nov 07]. Disponible EN http://www.scielo. org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342007001000004&lng=es

He seleccionado este artículo, sobre las enfermedades crónicas, porque me ha parecido interesante su asociación con la discapacidad. Ya que son dos conceptos que en la sociedad se manifiestan como tópicos de la vejez. Se da por hecho, en muchas ocasiones, que la discapacidad y la enfermedad van de la mano en el envejecimiento.

Hay que tener en cuenta, que no todos los ancianos son discapacitados, y que no todos presentan enfermedades crónicas.

Aunque si es cierto que la enfermedad en los ancianos tiene unas características propias, que son: prluripatología, tendencia a la cronicidad, presentación atípica y deterioro funcional. Que influye en la manera de enfermar y de abordar los procesos patológicos.

Si bien, no todos los ancianos son discapacitados, es cierto que un amplio porcentaje, especialmente mujeres por su mayor esperanza de vida, sufre en algún momento periodos de incapacidad ya sea reversible o irreversible.

Aunque en muchas ocasiones no existe una relación directa entre enfermar y alteración funcional. Pero la dependencia funcional puede ser el único síntoma inicial de un proceso patológico en los ancianos, y a veces el único síntoma.

Se han realizado muchos estudios sobre las causas de deterioro funcional, donde se manifiesta su relación con las enfermedades crónicas;  algunos ejemplos son:

v   Ettinger encontró que la causa más frecuente de deterioro funcional fue la enfermedad osteomuscular, seguida de la diabetes en ambos sexos.

v   En la cohorte de Bootsmavan, las enfermedades crónicas que causaron mayor inestabilidad para la marcha fueron: enfermedad vascular cerebral (EVC), problemas cardiacos, diabetes mellitus y fractura de cadera.

v   Black y Rush Ronald estudiaron el deterioro funcional y cognitivo en tres grupos étnicos mayores de 75 años, en los que incluían a hispanoamericanos que representaron 32.9% de la muestra. Las enfermedades que tuvieron asociación estadística con el deterioro funcional en el grupo de hispano fueron: fractura de cadera, EVC y diabetes.

v   En otro estudio en la comunidad, en el que se evaluaron 275 ancianos, las enfermedades asociadas con mayor deterioro funcional fueron: la enfermedad de Parkinson, fractura de cadera y osteoporosis.

v   Markides y colaboradores: enfermedad vascular cerebral y fractura de cadera.

v   Peek y colaboradores evaluaron a ancianos mexicoamericanos que residían en el sureste de Estados Unidos; el deterioro cognitivo y la alteración emocional fueron causas de alteración funcional en este grupo.

 Podemos concluir, que las enfermedades asociadas a la alteración funcional se corresponden con aquellas más prevalentes en los ancianos:

   Degenerativas: artrosis, arterioesclerosis, HTA, osteoporosis.

   Metabólicas y endocrinas: diabetes, hipotiroidismo, obesidad, gota.

   Infecciosas: normalmente relacionados con los cambios de temperatura, fundamentalmente respiratorias.

   Neoplasias: genitourinarias, colon, recto, hígado, broncopulmonares.

   Carenciales: malnutrición, deshidratación, anemias

   De los sentidos: cataratas, otoesclerosis.

   Mentales: depresión, demencias.

Queda reflejada también una relación del aumento de la esperanza de vida con el aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas, así como la necesidad de un manejo temprano en todas las patologías de los ancianos, para poder  realizar un mejor abordaje desde  la prevención, y procurar así una buena calidad de vida. 

 

 

Bibliografía 5. ABM


 Martes 16 de Octubre de 2012

BLIBLIOGRAFÍA 5. 

VALORACIÓN GERIÁTRICA INTEGRAL DEL ADULTO MAYOR

Cortés N Alma Rosa, Villarreal R Enrique, Galicia R Liliana, Martínez G Lidia, Vargas D Emma Rosa. Evaluación geriátrica integral del adulto mayor. Rev. méd. Chile [revista en línea]. 2011 Jun [citado 2012 Oct 16] ; 139(6): 725-731. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872011000600005&lng=es.doi: 100.4067/S0034-9887211000600005. 

He seleccionado este artículo, porque pone de manifiesto la importancia de la realización de una valoración geriátrica integral, tanto para determinar posibles procesos ya existentes como para predecir aquellos futuros que puedan afectar a este grupo de población, mermando de manera considerable su calidad de vida.

 

La evaluación geriátrica integral es un proceso diagnóstico multidimensional e interdisciplinario, diseñado para identificar y cuantificar los problemas físicos, funcionales, psíquicos y sociales que provocan alteraciones que con frecuencia llevan al adulto mayor a la incapacidad.

Responde a una nueva necesidad surgida, debido al  crecimiento poblacional que se traduce en unas mayores tasas de morbilidad en esta etapa de la vida.

El objetivo de la valoración integral es que sirva de herramienta para elaborar un adecuado plan de cuidados y mejor seguimiento de los mismos. Con el fin de reducir la morbilidad y la mortalidad de la población geriátrica, y mejorar su calidad de vida en esta etapa, que actualmente es más larga en el tiempo.

Es la forma más razonable de acercarse al adulto mayor desde cualquier nivel de atención y esencial para mejorar su calidad de vida.  Ya que permite realizar una evaluación precisa y adecuada de los problemas o alteraciones que puedan surgir en el adulto mayor, y que puedan mermar su estado de salud; aun cuando todavía las alteraciones no se han manifestado.

En cuanto a los “ancianos frágiles” la aplicación de esta valoración, ha demostrado en diferentes estudios, que mejora la capacidad diagnóstica, se obtienen diagnósticos más completos, se evita una administración excesiva de fármacos, provocando menos incapacidad funcional y se realiza una mejor utilización de los servicios sanitarios, disminuyendo las institucionalizaciones.

En este trabajo se plantean identificar el panorama de salud del adulto mayor a través de la evaluación geriátrica integral, concretamente en la zona metropolitana de Querétaro (México). Para ello estudiaron un población de 324 adultos mayores de 60 años y más, usuarios ambulatorios de ambos sexos. Se incluyeron a todos aquellos que asistieron a consulta y que dieron su consentimiento para participar.

Se analizaron variables sociodemograficas (edad, sexo, escolaridad y ocupación).  La valoración geriátrica incluyo variables clínico médicas, funcionales y de capacidad mental. 

Tras los resultados obtenidos, se determinó, que la valoración geriátrica del adulto mayor como método diagnostico permite establecer un panorama general de salud de esta población.  Dejando demostrada su importancia en la aplicación de la práctica diaria en este grupo de edad, donde se presentan determinados procesos que de no ser atendidos de forma temprana ocasionan en el adulto mayor efectos devastadores en su calidad de vida. 

 

 
Adela Blázquez


BIBLIOGRAFÍA 3. (2-10-2012)  

 

EQUIEDAD Y SOSTENIBILIDAD COMO OBJETIVOS ANTE LA REFORMA DEL SISTEMA CONTRIBUTIVO DE PENSIONES DE JUBILACIÓN.

 

Devesa Carpio JE, Devesa Carpio M, Meneu Gaya R, Nagore García A, Domínguez Fabián I, Encinas Goenechea B. Equiedad y Sostenibilidad como objetivos ante la reforma del sistema contributivo de pensiones de jubilación. Hacienda Pública Española / Review of Public Economics, 201- (2/2012): 9-38,

He elegido este artículo porque pone de manifiesto un tema que es debate común desde hace tiempo en la sociedad, y más aun en la actualidad española hoy en día.

Con el objetivo de unificar los procesos de reforma a nivel de la Unión Europea se elaboró, recientemente el Libro Verde sobre las pensiones el 7 de julio de 2010 para promover el debate público en el tema de las reformas de los sistemas de pensiones.

De los tres grandes objetivos de las reformas: adecuación, sostenibilidad y modernización, no cabe duda que es el de la sostenibilidad el que genera más controversia, ya que requiere unas modificaciones diferentes en los distintos países.

En España, el Pacto de Toledo es el foro político de debate sobre la reforma de las pensiones. Y deja clara su preocupación sobre la sostenibilidad financiera y la necesidad de mejorar la equidad de nuestro sistema de pensiones.

A partir de estas recomendaciones y acuerdos con agentes sociales y partidos políticos se ha aprobado la Ley 27/2001, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del Sistema de Seguridad Social (BOE 2-VIII-2011) que entrará en vigor el 1-1-2013. En el preámbulo de dicha ley se cita “que esta ley tiene como finalidad llevar al ordenamiento de la Seguridad Social los compromisos recogidos en el Acuerdo social y económico mencionado, así como incorporar algunas de las recomendaciones reflejadas en la nueva reformulación del Pacto de Toledo”

En ambos textos, se da importancia a la sostenibilidad de las pensiones, debido al creciente envejecimiento poblacional que aportará en un futuro un número mayor de pensionistas, además se ha añadido a esta situación la actual crisis, que repercute sobre los ingresos por cotizaciones.

En este trabajo los autores plantean una nueva fórmula de cálculo de la pensión inicial, con dos partes bien diferenciadas: una que asegura el objetivo de equidad entre individuos y otra que controla la sostenibilidad financiera.

Básicamente se trata de incorporar la evolución dinámica de la esperanza de vida en el cálculo de la pensión inicial; así los futuros jubilados soportarían un ajuste en su pensión mensual (por el hecho de que la van a percibir más tiempo) reduciendo el gasto en pensiones.

Si se modifica la fórmula de cálculo de la pensión inicial para que se consiga la sostenibilidad del sistema, simultáneamente junto con la equidad y la libertad de elección, entendiendo esta última, en el sentido de que el individuo podrá elegir la edad de jubilación sin que afecte a la sostenibilidad del sistema.
Adela Blázquez


 

 

 
BIBLIOGRAFÍA 4.  9/10/2012

Robles Raya MJ, Miralles Basseda R, Gaspar Llorach G, Cervera Alemany AM. Definición y objetivos de la especialidad de geriatría. Tipología de ancianos y población diana. En: Ruipérez Cantera I. Tratado de geriatría para residentes. Madrid: International Marketing & Comunication, S. A.:2006.p. 28-32.

He elegido este libro, porque expone de una manera clara y sencilla la definición de los pacientes ancianos.
Ofrece una clasificación que obedece a las definiciones que han adquirido un mayor nivel de consenso en nuestro entorno, además de varias tablas que ilustran las diferentes tipologías de pacientes ancianos.


Anciano sano: persona de edad avanzada con ausencia de enfermedad objetivable. Su capacidad funcional está bien conservada y es independiente para las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria  y no presenta problemática mental y social derivada de su estado de salud.

 

Anciano enfermo: aquel anciano sano con una  enfermedad aguda. Su comportamiento será de forma parecida a un paciente enfermo adulto. Suelen ser atendidas en consulta por un proceso único, sin tener asociada otro tipo de enfermedad.

Anciano frágil: aquel anciano que conserva su independencia de manera precaria y que se encuentra en alto riesgo de volverse dependiente. Se trata de una persona con una o dos enfermedades de base, que cuando están compensadas permiten al anciano mantener su independencia básica. En estos casos, proceso intercurrentes (infecciones, caídas, cambios de medicación, etc.) pueden llevar a una situación de pérdida de independencia que obligue a la necesidad de recursos sanitarios y/o sociales. La capacidad funcional, en estos ancianos, está aparentemente bien conservada para las actividades básicas de la vida diaria, aunque pueden presentar dificultades en tareas instrumentales más complejas.

El hecho principal que define al anciano frágil es que siendo independiente, tiene alto riesgo de volverse dependiente.

 Paciente geriátrico: Aquel paciente de edad avanzada con una o varias enfermedades de base crónica y evolucionadas, en el que ya existe discapacidad de forma evidente. Son dependientes para las actividades básicas de la vida diaria y con frecuencia suelen presentar alteración mental y problemática social.

La geriatría abarca la atención de los ancianos desde la prevención , pero la principal población diana de la especialidad esta foramda por los dos últimos perfiles de paciente anciano. Ya que son los que más beneficios obtienen de la atención en recursos asistenciales específico.

 
Adela Blázquez Moreno

BIBLIOGRAFÍA 2. ABM



BIBLIOGRAFÍA 2. ´Artículo relacionado con la vejez.   26/09/2012
 
 
Europa Press. La FPSOMC Y SEGG Publican un decálogo para promover el envejecimiento activo y hábitos saludables. Europapress.es [en línea] 2012 [fecha de acceso 30 de septiembre de 2012]. Disponible en: http://www.europapress.es/salud/salud-bienestar-00667/noticia-sociedades-medicas-publican-decalogo-promover-envejecimiento-activo-habitos-saludables-20120928120429.html

 

Este artículo poner de manifiesto, la importancia de llevar una vida saludable para disfrutar de una vejez con salud, minimizar las discapacidades y las dependencias.  Destacando que la responsabilidad sobre el cuidado de la salud es de la propia persona, donde el papel de los profesionales es primordial a la hora de asesorar, prevenir, diagnosticar y cuidar, tanto antes como durante la vejez.

La Fundación para la Protección Social de la OMC y la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología han suscrito un acuerdo marco de colaboración para promover el envejecimiento activo de la población mediante acciones de prevención de la discapacidad y la dependencia, el cuidado de la salud, la promoción de hábitos saludables y la sensibilización a la ciudadanía y a los profesionales de la importancia de tales acciones

En el decálogo publicado se recuerda a las personas mayores la importancia de mantenerse activa, evitar  la soledad, realizar ejercicio, y llevar una dieta equilibrada. Se les recuerda que hay que eliminar el tabaco y las bebidas alcohólicas, cuidar la dentadura, lo pies, y seguir las pautas profesionales en el control y cuidado de las enfermedades. También insiste en la importancia de no automedicarse y seguir el tratamiento correctamente.  

Aunque estas indicaciones, puedan parecer sencillas y obvias para muchas personas, la dificultad de llevarlas a la  práctica es mucha. Por lo que los profesionales, y la sociedad en general, deben implicarse para promover en la ciudadanía la importancia de un envejecimiento satisfactorio.      

Destacan que debido al aumento de la esperanza de vida se hace “imposible” mantener y potenciar políticas dirigidas  a garantizar la atención sanitaria y protección social de las personas mayores.

También se destaca  el papel de los profesionales de la atención a la salud y a la protección social, ya que tienen mucho contacto con las personas mayores y pueden ayudar en el  proceso de asesoramiento, prevención, diagnóstico, atención y cuidados durante del envejecimiento. Insistiendo e instruyendo a los pacientes durante su ciclo vital en la importancia de una vida saludable, que en el futuro se traduzca en un envejecimiento satisfactorio, haciéndoles ver que no solo depende de una buena salud, si no de otros factores como son la vida social, la participación en la comunidad; como por ejemplo el voluntariado para evitar la soledad y sentirse realizado y activo.

"Incorporar las opiniones, las experiencias, conocimientos y participación activa de las personas mayores, son valores imprescindibles para nuestra sociedad si queremos mejorar el lugar en el que vivimos", recuerdan.

 

Bibliografía ABM


BIBLIOGRAFIA 1.

Rocío Fernández-Ballesteros. Envejecimiento satisfactorio. En: Pedro Zarco, José Manuel Martínez Lage. Corazón, cerebro y envejecimiento. Madrid: Editorial Triacastela; 2002.p.37-53.

 
ENVEJECIMIENTO SATISFACTORIO

He seleccionado este libro, porque he encontrado en él un concepto que me ha llamado la atención. Es el concepto de envejecimiento satisfactorio.
Al leerlo he comprendido la importancia de realizar un enfoque diferente sobre las características que asociamos a la vejez, como pueden ser la enfermedad y el deterioro.

A lo largo de la historia se ha conceptualizado la vejez  de muchas maneras diferentes, unas como sinónimo de pérdida, deterioro y enfermedad, otras veces como fuente de sabiduría y de oportunidad.  Los autores modernos han pretendido reducir la diversidad del envejecimiento a tres formas o categorías: envejecimiento “patológico”, “normal” y “con éxito”.

Se podría decir de una forma sencilla que el envejecimiento con éxito consiste en envejecer bien, pero al igual que ocurre con la vejez, este concepto se presta a diversas definiciones.

  La OMS lo define  “como el proceso que se produce a lo largo del curso de la existencia y que lleva consigo la optimización del bienestar físico, social y mental con el fin de extender las expectativas de salud, la participación y la seguridad  y, con ello, la calidad de vida en la vejez.

Para  Rowe y Kahn, el envejecimiento con éxito se describe como una baja probabilidad de enfermar y de sufrir discapacidad asociada, junto con un buen funcionamiento cognitivo y físico y un alto compromiso con la vida.

El envejecimiento activo depende de diferentes determinantes, a los que la persona se encuentra expuesta durante su ciclo vital, e influyen directamente en la forma de vivir y de envejecer.

La OMS los resume en los siguientes:
  • Determinantes Económicos: los ingresos, el trabajo y la protección social.
  • Determinantes Sociales: el apoyo social, las oportunidades para el aprendizaje continuo, la paz, la protección contra la violencia  y el abuso son factores que mejoran la salud, la participación y la seguridad de las personas que envejecen.
  • Determinantes Personales: Se incluyen los estilos de vida de la persona.  De lo que se deriva su importancia, ya que pueden ser modificables por la propia persona.
  • Determinantes Conductuales: la participación activa en el autocuidado.  Estos determinantes tienen una gran influencia en la salud de las personas, ya que  el cambio de hábitos  y la adopción de conductas saludables, mejoran la calidad de vida, pueden evitar una discapacidad  y prolongar una “buena vida”.
  • Entorno físico: en aquellos entornos donde se tiene en cuenta a las personas mayores favorece que salgan y no se aíslen, que sean menos propensos a la depresión así como que desarrollen menos problemas de movilidad.

 
Hay que tener en cuenta otros determinantes que también influyen en el envejecimiento satisfactorio y positivo como la Sanidad y los Servicios Sociales adecuados; así como la cultura y el sexo.

Hoy en día no se puede considerar anciano a una persona de 60 años, y por lo tanto se debe velar por un envejecimiento saludable, que permita a las personas mayores, sentirse independientes, con dignidad, participes en la sociedad, activos, con una buena salud y oportunidades de cumplir deseos.

Todos estos determinantes se deben tener en cuenta a la hora de implantar programas dirigidos a conseguir un envejecimiento satisfactorio, que es un bien para las personas y para la sociedad, promociona la salud, puede evitar discapacidades, además de resultar rentable tanto para el propio individuo, como para la sociedad

 

 

 

 

 

 

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