González Montalvo JI. Principios básicos de la valoración geriátrica
integral. En: Valoración Geriátrica Integral. Barcelona: Glosa Ediciones; 2001.
p. 15-27.
Me ha gustado mucho este documento porque es una guía de consulta rápida, fácil de entender y de vital importancia.
ANCIANO SANO, ANCIANO
ENFERMO, ANCIANO FRÁGIL
En
geriatría, un elemento fundamental de la atención a los adultos mayores es el
equipo interdisciplinario. Éste puede involucrar a varios expertos en
diferentes profesiones, habitualmente un geriatra, una enfermera especialista y
una trabajadora social, así como un número variable de otros profesionales:
fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, nutrióloga, psicólogo, audiólogo,
odontólogo, etc. Las diferentes disciplinas comparten la responsabilidad de
hacer una evaluación, discutir y desarrollar un plan terapéutico único para un
paciente, lo que resulta muy útil en pacientes frágiles y complejos.
La
capacidad de un adulto mayor para mantenerse independiente tiene una influencia
enorme en la percepción de calidad de vida. El envejecimiento se asocia con un
deterioro gradual y pérdida funcional. Si el adulto mayor es frágil o no es
capaz de permanecer en casa depende más de la disponibilidad del apoyo y el
grado de limitación funcional que de las condiciones médicas actuales que pueda
tener. Al evaluar el estado funcional, médico y social del paciente, se trata
de identificar la necesidad de los cuidados con el objetivo de maximizar la
capacidad del adulto mayor para permanecer tan independiente como sea posible.
El anciano sano es aquel que no presenta ninguna patología, alteración
funcional, psíquica o problemas sociales.
El anciano enfermo es aquel que padece una enfermedad ya sea aguda o
crónica sin problemática funcional, mental o social y no cumple criterios de
anciano de alto riesgo o anciano frágil.
El anciano frágil es aquél que presenta uno o más de los siguientes
factores: Mayor de 80 años.
Vive solo.
Pérdida reciente de su pareja (menos de
1 año). Patología crónica invalidante, fundamentalmente: ACV,
cardiopatía isquémica, enfermedad de Parkinson, O.C.F.A., Artrosis o enfermedad
osteoarticular avanzada y déficit auditivo o visual importantes. Caídas.
Polifarmacia.
Ingreso
hospitalario en el último año.
Demencia u otro deterioro cognitivo o
depresión. Deficiencia económica.
Insuficiente soporte social.
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