BIBLIOGRAFIA 1.

Rocío Fernández-Ballesteros. Envejecimiento satisfactorio. En: Pedro Zarco, José Manuel Martínez Lage. Corazón, cerebro y envejecimiento. Madrid: Editorial Triacastela; 2002.p.37-53.

 
ENVEJECIMIENTO SATISFACTORIO

He seleccionado este libro, porque he encontrado en él un concepto que me ha llamado la atención. Es el concepto de envejecimiento satisfactorio.
Al leerlo he comprendido la importancia de realizar un enfoque diferente sobre las características que asociamos a la vejez, como pueden ser la enfermedad y el deterioro.

A lo largo de la historia se ha conceptualizado la vejez  de muchas maneras diferentes, unas como sinónimo de pérdida, deterioro y enfermedad, otras veces como fuente de sabiduría y de oportunidad.  Los autores modernos han pretendido reducir la diversidad del envejecimiento a tres formas o categorías: envejecimiento “patológico”, “normal” y “con éxito”.

Se podría decir de una forma sencilla que el envejecimiento con éxito consiste en envejecer bien, pero al igual que ocurre con la vejez, este concepto se presta a diversas definiciones.

  La OMS lo define  “como el proceso que se produce a lo largo del curso de la existencia y que lleva consigo la optimización del bienestar físico, social y mental con el fin de extender las expectativas de salud, la participación y la seguridad  y, con ello, la calidad de vida en la vejez.

Para  Rowe y Kahn, el envejecimiento con éxito se describe como una baja probabilidad de enfermar y de sufrir discapacidad asociada, junto con un buen funcionamiento cognitivo y físico y un alto compromiso con la vida.

El envejecimiento activo depende de diferentes determinantes, a los que la persona se encuentra expuesta durante su ciclo vital, e influyen directamente en la forma de vivir y de envejecer.

La OMS los resume en los siguientes:
  • Determinantes Económicos: los ingresos, el trabajo y la protección social.
  • Determinantes Sociales: el apoyo social, las oportunidades para el aprendizaje continuo, la paz, la protección contra la violencia  y el abuso son factores que mejoran la salud, la participación y la seguridad de las personas que envejecen.
  • Determinantes Personales: Se incluyen los estilos de vida de la persona.  De lo que se deriva su importancia, ya que pueden ser modificables por la propia persona.
  • Determinantes Conductuales: la participación activa en el autocuidado.  Estos determinantes tienen una gran influencia en la salud de las personas, ya que  el cambio de hábitos  y la adopción de conductas saludables, mejoran la calidad de vida, pueden evitar una discapacidad  y prolongar una “buena vida”.
  • Entorno físico: en aquellos entornos donde se tiene en cuenta a las personas mayores favorece que salgan y no se aíslen, que sean menos propensos a la depresión así como que desarrollen menos problemas de movilidad.

 
Hay que tener en cuenta otros determinantes que también influyen en el envejecimiento satisfactorio y positivo como la Sanidad y los Servicios Sociales adecuados; así como la cultura y el sexo.

Hoy en día no se puede considerar anciano a una persona de 60 años, y por lo tanto se debe velar por un envejecimiento saludable, que permita a las personas mayores, sentirse independientes, con dignidad, participes en la sociedad, activos, con una buena salud y oportunidades de cumplir deseos.

Todos estos determinantes se deben tener en cuenta a la hora de implantar programas dirigidos a conseguir un envejecimiento satisfactorio, que es un bien para las personas y para la sociedad, promociona la salud, puede evitar discapacidades, además de resultar rentable tanto para el propio individuo, como para la sociedad