MIS TARDES CON MARGUERITTE (2010)

 

La película que conmueve y transmite una sensación de ternura, el cómo dos personas tan diferentes pueden aportarse tanto como son el  escucharse, como se enriquecen ambos con los conocimientos que aporta la anciano, como los que aporta Germain y la relación de amistad que se forja entre ellos.

Es una historia sencilla, que llega al corazón, que hace emocionarte, una de las escenas es el momento en que su vida cambia, momento en que la conoce. La vida de Germain no es una vida muy feliz, una madre que lo desprecia y unos amigos que se ríen de el por ser analfabeto. Gracias a Margueritte, se ve más libre y coge impulso y se esfuerza para aprender a leer (algo que no era lo suyo), pero sabe que es lo que más le gusta a Margueritte y ella ya no podrá hacerlo por la degeneración macular que padece.

Da gusto ver como una persona anciana transmite tanto como el buen humor, las ganas de vivir, el respeto  a las personas y como a su edad el querer seguir aprendiendo.  Es una lección que nos hace ver que da igual la edad que se tenga, nunca hay que perder ese entusiasmo por la vida y que de las personas ancianas se puede aprender mucho y que no por el hecho de ser mayores debemos considéralas inútiles.

La última secuencia de la película también nos hace reflexionar, las diferencias tan claras que se pueden ver entre una residencia caritativa y una privada. En la privada que es la primera en la que está metida, tiene su propia habitación, con todos sus recuerdos (sus libros, sus fotos) y le dejan salir. En cambio a la que la lleva la familia por no poder pagar se trata de una residencia caritativa donde se puede ver como los ancianos se encuentran hacinados. Es un claro ejemplo de lo que se ve hoy en día como a nivel económico los ancianos son acogidos de nuevo en las casas familiares o llevados a residencias públicas.