CUESTIONARIO 5.

ABORDAJE LAPAROSCOPICO EN EL PACIENTE ANCIANO

Las intervenciones quirúrgicas que se centran en pacientes mayores de 65 años, actualmente corresponden al 40%. El fin del tratamiento es proporcionarles la mejor calidad de vida.

Preoperatorio: muchos pacientes están es tratamiento cardiológico, antihipertensivo y anticoagulante, creando un riesgo mayor de hemorragia. Los diuréticos e inhibidores del sistema renina-angitensina producen una mala adaptación a la disminución del retorno venoso. Es necesaria la estricta valoración preanestesica y la correcta monitorización. Los pacientes mayores de 80 años tienen un mayor índice de complicaciones que los jóvenes. Los cambios fisiológicos normales por edad, aumenta las posibilidades de padecer alteraciones renales. El anciano tiene alto riesgo de padecer fallo renal agudo (50%).

La cirugía laparoscópica se deberá posponer cuando los valores de tensión diastólica sean menores a 110/120 mmHg, empezando el tratamiento hipotensor sin diuréticos o IECA/ARAII y continuar varios días, hasta que las resistencias vasculares disminuyan y la hipovolemia del paciente hipertenso se encuentre compensada.

Los pacientes con enfermedad cardiaca que están tratados con heparina o dicumarinico necesitan una evaluación correcta de la coagulación previo a la cirugía laparoscópica.

Postoperatorio: las complicaciones médicas postoperatorias son las que más se producen sobre todo en ancianos. Las complicaciones más importantes son las de la función respiratoria. Según algunos estudios, los valores preoperatorios de la FVC y de FEV1 son menores en pacientes ancianos, mientras que la FVC, FEV1 y el flujo espiratorio forzado al 50% se deprimen menos en los ancianos después de 24 horas de la cirugía y se recuperan más rápidamente a los 7 días. El edema agudo de pulmón es otra complicación asociada a la edad, siendo necesaria una correcta fluidoterapia postoperatoria por la inestabilidad cardiovascular preoperatoria.

Por el descenso de la función renal en ancianos, hay que mantener un volumen intravascular normal y evitar la hipovolemia para evitar fallo renal agudo. Se hará un seguimiento minucioso del balance de agua y sal y de las dosis de fármacos usados.

 

                                                                                 Mª Mar Rivera Piqueras.